Squizophrenia
Sí, vengo pronto - Apocalipsis 22:20

Squizophrenia
Crónica de una transformación

CAP. I - ENTRADA 8

Problemas de salud

Día 5 - 02:36 A.M. | A 361 días para la transformación

“…estoy fumando en la terraza de un edificio muy alto. Frente a mí, advierto las luces emitidas por los edificios de una gran ciudad. Miro el cielo expectante, eufórico, dando una calada tras otra al cigarrillo que tengo entre los dedos. Es una noche calurosa, una noche estival; el cielo está totalmente sereno. Estoy completamente desnudo, y me siento poderoso. Noto todos los músculos de mi cuerpo densos, saturados de sangre. Contemplo el firmamento, negro como el fondo de un pozo al que no deseas asomarte, salpicado por multitud de motas blancas y brillantes. Espero, espero con impaciencia y…”

Un muelle del castigado colchón de la cama cruje.

“…me llevo el cigarro a la boca nuevamente. La flexión del brazo provoca una desmesurada expansión de los músculos impulsados por dicho movimiento. Me siento fuerte, inhumanamente vigoroso. Mis ojos no pierden de vista el firmamento. Estoy eufórico. Ya se acerca. Lo sé. Llevo mucho tiempo esperando con impaciencia este momento…”

El receptor de audio de la habitación reproduce el sonido de una inocente tos.

“…doy un paso adelante. La energía generada por el impulso de la pierna hace temblar el suelo. Mis ojos acechan la noche. La percepción visual está tan desarrollada, que produce una imagen nítida en mi cerebro, allá donde se dirige mi visión. Sonrío. Noto una pequeña presión en el labio inferior al hacerlo. Observo el Cinturón de Orión, sus tres pequeñas estrellas alineadas. Evocan en mi mente vagos recuerdos…”

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Gotas de lluvia se deslizan por la ventana del dormitorio.

“…de otra vida, de otro mundo. Apago el cigarro entre mis robustos dedos y lo lanzo al suelo. Mi corazón se acelera, ya lo siento llegar. Una fuerte luz blanca, del tamaño de una nuez, emerge de repente en la oscuridad al atravesar nuestra atmósfera. Describe una trayectoria descendente a gran velocidad, dejando atrás una invisible estela azulada. No se extingue. No se apaga. No es fugaz. Atraviesa el horizonte y observo el tenue refulgir blanco del impacto. Sí, ya está aquí…”

Me despierto sobresaltado. Tengo el corazón acelerado y el cuerpo empapado en sudor. Miro el reloj de la mesita: las 02:52 horas. Mierda, seguramente tenía una pesadilla o algo por el estilo. Estiro el brazo hasta palpar la mesita de noche. Busco a ciegas en el interior de un cajón. No, esta noche no. Esta noche necesito dormir. Extraigo una pastilla de Diazepam de su caja. La introduzco en mi boca y la trago. Vuelvo a recostarme sobre la cómoda almohada de látex que compré el mes pasado a fin de remediar el insomnio que padezco. Noto un ligero dolor de cabeza. Cierro los ojos.

La pesadilla ha comenzado.

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1 COMENTARIO >>>


Dr.Jaus comenta:

Amigo, te recomiendo que visites urgentemente un psiquiatra o algo por el estilo. Tener sueños como eso que escribes aquí no tiene que ser nada bueno. Te esta fallando el coco, colega.

Enviado el 09/4/2008 a las 15:00 horas