Squizophrenia
Crónica de una transformación
CAP. I - ENTRADA 35
Problemas de salud
Día 21 – 03:06 A.M. | A 345 días para la transformación
- Cariño, despierta…
- Cariño, despiértate…
Abro los ojos. Mi esposa me mira fijamente, con su cara muy cerca de la mía. Intento reaccionar cuando de pronto noto un destello de luz. Y otro más. Miro hacia arriba y observo cómo la lámpara colgada del techo de la habitación se enciende brevemente una vez más. Nuevamente, todo queda en oscuridad.
- ¿Qué pasa con la luz? – pregunto, soñoliento.
- No lo sé. Pero no deja de hacer eso…
- Joder, pues estará rota o algo. Afloja la bombilla. ¿Para eso me despiertas? – le contesto enojado, mientras un terrible calor consume la parte derecha de mi boca.
- Perdona. Es q…
- Perdona cariño. Es que últimamente no duermo bien y despierto de mal humor. Voy a mirar qué pasa – la interrumpo, intentando enmendar mi brusca reacción anterior.
Me pongo en pie. Otro destello de luz ilumina la habitación por un breve momento. Pulso el interruptor de encendido colocado en la pared, al lado de la puerta de entrada a la habitación, e inmediatamente la lámpara ilumina la estancia. Repito la operación y todo queda a oscuras nuevamente. Realizo unas cuantas pulsaciones más y compruebo que el funcionamiento es correcto. Apago la luz y me dirijo lentamente de nuevo a la cama. Un nuevo fogonazo de luz ilumina mis retinas, al tiempo que observo a través de la puerta de la habitación como se ilumina a su vez el cuarto de baño.
- Joder, ¿qué pasa aquí?
- ¿Has visto? No deja de hacer eso desde hace un rato – me dice, con cara de asustada.
- Serán subidas de tensión, cariño. La compañía eléctrica estará realizando alguna reparación que nos afecta por algún motivo…
Me mira incrédula. Está un poco asustada, y en parte lo entiendo. Los intermitentes destellos de luz parecen salidos de alguna película de terror, de tipo “Poltergeist”. Mientras me dirijo hacia el pequeño armario situado en la entrada de la vivienda que disimula bastante bien la caja de contadores de luz, breves fogonazos luminosos salidos de todas las bombillas del piso van iluminando mi recorrido. Desconecto el interruptor general y vuelvo a cerrar el armario. Mientras espero unos momentos, fuertes oleadas de calor invaden mi mejilla derecha. Todo está negro.
Con cuidado, dirijo mis pasos hacia la habitación de matrimonio. Al cruzar el comedor, me pregunto en dónde estará nuestra perra, pues el sofá se encuentra completamente deshabitado. Seguramente duerme debajo de la cama de alguna niña ajena a todo, me digo a mi mismo. Por suerte, mis hijas no se han despertado. Llego al dormitorio y me tumbo en la cama. Mi mujer se abraza a mí, en la oscuridad. Algo bueno me ha reportado esta avería, pienso, mientras deslizo mi brazo izquierdo por la cintura de mi mujer. Tras unos minutos, quedamos dormidos nuevamente.
Un último e imposible destello ilumina nuestros cuerpos.
Leído: 404 veces | 6 comentarios | Añadir comentario | Permalink


6 COMENTARIOS >>>
Es complicado, Mística.
Bien podría decirte que son vivencias propias sazonadas con un poco de imaginación, pero también podría decirte que símplemente relato lo acontecido al protagonista, con el que mantengo una muy estrecha relación.
Perdona mi ambigüidad, pero no sé realmente como responderte. Quizás durante el transcurso de la historia puedas comprender mi respuesta mejor.
Un saludo y gracias por tu visita.
Muy interesante todo, me gusta leerte, pero , dime una cosa...todo lo que cuentas son vivencias tuyas?
Gracias por vuestras visitas. Sois ángeles en mi oscuridad ;-)
Es que esas pizcas de misterio son irresistibles, por aquí sigo revoloteando...
Saludos
Hummm....ya estoy aquí otra vez. No quiero, no quiero pero...¡Uf! estoy enganchadísima a la historia ya.
Cada vez se pone esto mucho mas interesante...








