Squizophrenia
Crónica de una transformación
CAP. I - ENTRADA 30
Problemas de salud
Día 18 – 9:33 P.M. | A 348 días para la transformación
Mal humor.
Podría haber sido mal humor, nada más que eso; y podría haber quedado así. Tras la típica pregunta de mi mujer cuando despertamos en habitaciones ajenas: “¿Has dormido bien?”, mi ira ha explosionado con toda su furia contra su ahora dañado corazón. La rabia acumulada, el odio que me provoca el jodido dolor de boca, el malestar que me acompaña como un fiel perro lazarillo acompaña a su invidente amo, han desencadenado una contestación atroz hacia mi inocente y débil esposa. Ella ha vivido, sin motivo alguno, sin premeditación y sin ninguna esperanza de salvación, el peor comportamiento de mi persona en toda la historia de nuestro matrimonio. Es más, en toda la historia de mi propia vida como ser humano.
Sus manos tapando los oídos. Mi boca expulsando demonios. Su débil voz sin objeciones. Mi mano en movimiento. Sus lágrimas desesperadas. El llanto de mis asustadas hijas. Mi impasible reacción.
Mi mujer, mi querida y amada mujer.

No puedo volver a expresar los sentimientos escupidos por mi boca y mi cuerpo. Tan solo puedo pedir perdón, una y mil veces, por semejante torrente de odio y amargura convertido en hechos y dirigido hacia mi vulnerable esposa. Quizás, con el tiempo, olvide lo sucedido hoy, aunque más bien tengo la completa certeza de que una enorme fisura ha quebrado hoy su latente corazón. Una y mil veces perdón, por esta vida y la siguiente, mi amor.
Algo está cambiando en mi (interior) vida.
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7 COMENTARIOS >>>
Te escucho, Viviana.
Te escucho y te abro las puertas de mi humilde hogar, deseando de corazón que tu vuelta sea lo más temprana posible.
Besos.
Buenoooo!
Leí desde el inicio, es verdaderamente un detallado proceso a la locura, me has atrapado. El estilo breve, contundente y claro, provoca al lector a zambullirse en una nueva entrega y otra y otra más.
En este relato me detengo para decirte que estoy en tu casa, leyéndote conmovida. Me parece horrible recorrer casa ajena de puntillas como para que el dueño no se entere -muy desagradable- por ello:
Estoy acá ¿me escuchas abrir una y otra puerta? Bien.
Entonces, continúo. Cariños.
Casi me haces llorar, que conmoción joder, eres bueno, muy bueno
Por supuesto que no me importa Iván, todo lo contrario, es un honor. Por cierto, tienes un buen sitio.
Felicitaciones.
Andrea, te prometo que leo tu sitio desde ya. De momento, una pregunta: ¿esa chica morena tan guapa de las fotos eres tú? ;-)
Un saludo y gracias por tus comentarios. Te leo.
Al principio confundí al personaje con el autor. Veo que es una novela por entregas así que me iré poniendo al día.
Si no te importa te enlazaré.
Un saludo!
Mi dulce Guarandina, un placer leerte por estos lugares. Agradezco tus comentarios y por supuesto, te mando todos mis buenos deseos para esa cita que tienes con el odóntologo.
Por cierto, cuando tú quieras yo me afrezco a darte otro aventón.
Un saludo.
Pobre hombre, tan sumido en su desesperación, que cree poder arreglarlo todo callando, aguantando y como consecuencia: explotando. Después vienen los arrepentimientos y sentimientos de culpas, pero la grieta está allí, como cuando haces una bola con una hoja papel y quieres volver a alisarlo, siempre quedan las arrugas.
Excelente mi querido Abel, lo que llevas de historia me ha hecho recordar \"Metamorfosis\" e \"Insomnia\" (el primero mejor, claro). Tienes un toque muy interesante, y a mí que me encanta el suspenso, ya me has ganado...
Seguiré atenta, los cambios del protagonista porque me siento muy identificada, y es que justo en estos días me toca cita al odontologo jejeje.
Un beso








