SQUIZOPHRENIA | Nuevas visitas médicas se añaden a mi agenda | NOVELA BLOG
Squizophrenia
¿Qué demonios me pasa, doctor?

Squizophrenia
Crónica de una transformación

CAP. I - ENTRADA 23

Problemas de salud

Día 14 – 15:50 P.M. | A 352 días para la transformación

Está lloviendo otra vez.

Con el sobre que contiene el resultado del escáner craneal bajo el brazo izquierdo, apuro las últimas caladas del cigarrillo en la puerta del Centro de Salud. Hace frío. Hoy es uno de esos días grises en los que lo único que apetece es tomar algo caliente mientras se disfruta de una buena película, libro o compañía, en el calor del hogar. Yo, en cambio, disfruto de una obligada visita al médico en compañía de un cielo encapotado y un intratable dolor de boca.

Mi doctor me recibe en su pequeño despacho-consultorio. Tiene el escritorio repleto de montones de papeles. Cuatro anticuados sobres de cartulina marrón de esos en los que se guarda el historial médico del paciente asoman por un cajón situado en un archivador detrás de él; una caja de pañuelos de papel a medio terminar en la parte más próxima a la silla en la que estoy sentado me hace suponer que con este tiempo mi doctor está cansado de recibir personas quejándose de dolor de garganta, mocos, tos, y demás tonterías a las que, por mera obligación profesional, receta jarabes antitusivos y mucolíticos.

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Me saluda cansadamente y termina de escribir algo mientras mira la pantalla del monitor situado en una pequeña mesa supletoria, a su derecha. Está claro que hoy no tiene un buen día. Bienvenido a mi vida, señor Doctor. Tras unos minutos, se digna a escuchar mis razonables problemas, al tiempo que coge el sobre que he dejado encima de su atestada mesa.

- Bueno, ahora ya sabemos que no tienes nada (malo) dentro de tu cabeza – me dice, mientras se esfuerza por mostrar una sonrisa – La analítica tampoco muestra nada anormal, según he visto en el ordenador. ¿Cómo sigue tu dolor de cabeza?
- Aún me molesta un poco, pero voy aguantando. Lo que quiero que examines es mi boca, me duele muchísimo últimamente.
- ¿La boca? Hombre, creo que para eso tendrías que ir a alguna clínica dental, ¿no?
- Ya he ido doctor. Y me han dicho que aparentemente no tengo nada. La dentista que me atendió me comentó que debía ir a un otorrino si continuaba el dolor – le contesto, mientras pongo cara de circunstancia.
- Ya, bueno. Cuando no saben que decir, te mandan a otro sitio – dice, con una voz que roza ya el límite de la paciencia – Pasa por aquí, a ver que logramos ver en esa boca.

Me siento en una pequeña camilla situada contra la pared del fondo del consultorio y espero con la boca abierta a que termine de examinar mi cavidad bucal. Como ya suponía, me dice que no ve nada raro en ella (eso ya lo sabía yo, por algo es mía). Termina su rápida inspección y vuelve a su silla, tras lo cual comienza a escribir nuevamente en el castigado teclado del ordenador.

Nuevas visitas médicas se añaden a mi agenda.

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1 COMENTARIO >>>


Dalia Negra comenta:

Necesitas pasar una noche conmigo a solas. Yo te quitaré el dolor y te procuraré una noche de placer como nunca antes has pasado. Un beso.

Enviado el 04/5/2008 a las 11:32 horas